EL CHOQUE ENTRE LA PEDAGOGÍA TRADICIONAL Y WALDORF

EL CHOQUE ENTRE LA PEDAGOGÍA TRADICIONAL Y WALDORF

En la metodología Waldorf original, se plantean tres sextenios: siete cursos de infantil, siete de primaria y siete de secundaria. En España no se mantiene esto sino que se han adaptado a la Ley de Educación y mantenido las etapas educativas habituales. Lo que no han querido perder es mantener al mismo tutor en un grupo a través de todos los cursos de una etapa, como es el caso de Taboada, que está con su clase desde Primero de Primaria y estará hasta Sexto. Por eso, conoce muy bien a sus alumnos/as y ha visto las incorporaciones de nuevos niños al grupo. Como anécdota, Taboada cuenta cómo se vivió en su clase el examen obligatorio que existe en tercero de primaria, al estilo de la antigua reválida. “De 10 niños, vinieron solo dos a hacer la prueba porque los padres no querían meterles esa presión. Por parte de los niños, aquellos que llevan años en esta escuela, querían hacerlo porque no se les ha inculcado ese miedo al examen sino que lo ven como un juego. Pero es llamativo ver que la niña que se ha trasladado este año desde una escuela tradicional, estuvo toda la semana sin dormir y llorando en casa del agobio. Para ella es una tortura”. De forma general, lo principal que notan en los alumnos que vienen de educación convencional, es que llegan con un comportamiento extremadamente correcto que pierden a los pocos días, cuando entran en una fase de locura; y después se calman y recuperan el equilibrio. Según Taboada, esto sucede “porque que la norma era algo impuesto y rígido, algo que es así y punto pero porque ellos entiendan el porqué”. Por ejemplo, no se puede pegar pero no es porque sí, sino porque le haces daño al otro, llora y se siente mal. “Y para entenderlo, alguna vez van a pegar porque se tienen que equivocar y aprender de forma vivencial”, dice el docente, que insiste: “Para nosotros, es la forma de enseñar es primero despertar el interés, segundo manipular lo aprendido para entenderlo y tercero aplicarlo al mundo. Y en la última parte de voluntad es donde fallan más”.

Fuente: Revista Padres N°109